Las ideas

Filosofía vaisnava

Siete ideas, en el orden en que la Bhagavad-gītā las va presentando. Cada una se apoya en la anterior: empieza por quién eres y termina en para qué estás aquí.

Gotas de agua sobre el ojo de una pluma de pavo real

1. No eres tu cuerpo

Es el punto de partida, y lo primero que Krishna enseña a Arjuna. El cuerpo cambia sin parar: el de la infancia ya no existe, y sin embargo tú sigues siendo tú. Ese que permanece mientras todo cambia es el alma, el ātmā.

El alma no nace ni muere jamás. No empezó a existir ni dejará de existir. Es eterna y no muere cuando muere el cuerpo.

Bhagavad-gītā 2.20 (traducción libre)

El alma es consciente por naturaleza. La conciencia no la produce el cerebro: es la señal de que el alma está presente, igual que la luz y el calor son la señal de que hay fuego.

2. La reencarnación

Si el alma no muere, al dejar un cuerpo toma otro. La Gītā lo compara con cambiarse de ropa: quien se quita una prenda gastada se pone una nueva. A ese paso de un cuerpo a otro, vida tras vida, se le llama saṁsāra.

El siguiente cuerpo no se sortea. Depende de lo que uno ha deseado y hecho, y en especial de aquello en lo que está pensando al morir. Por eso la tradición insiste tanto en a qué dedicamos la mente cada día.

3. El karma

Karma significa «acción». La ley del karma dice que toda acción produce una reacción que vuelve a quien la hizo, en esta vida o en otra. No es un castigo ni un premio: es causa y efecto.

Tampoco es fatalismo. El pasado explica las cartas que tienes; cómo las juegas depende de ti. Y hay un tipo de acción que no genera reacción: la que se hace como ofrenda a Dios, sin reclamar el resultado. Esa acción no ata; libera.

4. Las tres modalidades de la naturaleza

El mundo material actúa sobre nosotros a través de tres fuerzas, las guṇas. Tiñen lo que comemos, lo que pensamos y cómo trabajamos, y se mezclan como los colores primarios.

ModalidadSe nota enConduce a
Bondad (sattva)Claridad, calma, limpiezaConocimiento y satisfacción
Pasión (rajas)Deseo, ambición, actividad incesanteApego y agotamiento
Ignorancia (tamas)Pereza, confusión, descuidoInercia y sufrimiento

La práctica espiritual empieza cultivando la bondad, pero no se queda ahí: la devoción está por encima de las tres.

5. Māyā, el olvido

Si somos almas eternas, ¿por qué no lo recordamos? Porque estamos bajo māyā, «lo que no es». Māyā no significa que el mundo sea falso. Significa que lo interpretamos mal: tomamos el cuerpo por el yo, lo pasajero por definitivo, y buscamos fuera una felicidad que solo está en nuestra relación con Dios.

6. Quién es Dios

La tradición explica que la Verdad Absoluta es una sola, pero se percibe en tres niveles, según desde dónde se mire:

  • Brahman: la luz espiritual que lo impregna todo, sin forma. Es lo que alcanza quien busca por el conocimiento.
  • Paramātmā: Dios presente en el corazón de cada ser, como testigo y guía. Es lo que alcanza el yogui que medita.
  • Bhagavān: Dios en persona, con nombre, forma y carácter. Es lo que alcanza el devoto.

Es como ver una montaña de lejos, luego de cerca y por fin caminar por ella: la montaña es la misma, pero solo al final se la conoce de verdad. Para los vaisnavas, Bhagavān es Krishna.

Uno con Dios y distinto de Él

¿El alma es Dios? Śrī Caitanya respondió con una fórmula precisa: el alma es a la vez igual y diferente. Igual en cualidad, porque es espiritual, eterna y consciente como Él. Diferente en cantidad: una gota de mar tiene la misma agua que el océano, pero no es el océano. Por eso la relación entre ambos nunca desaparece.

7. Para qué estamos aquí

La meta no es dejar de existir ni fundirse en una luz. Es recuperar la relación de amor con Dios, a la que la tradición llama prema. El alma es por naturaleza servidora de Krishna, y solo es plenamente feliz cuando ejerce esa naturaleza.

El camino para llegar es el bhakti-yoga. Y para esta época, marcada por la prisa y la discordia, las escrituras recomiendan un método por encima de cualquier otro: cantar los nombres de Dios.

Preguntas frecuentes

¿El karma significa que todo lo que me pasa es culpa mía?

Significa que nada ocurre sin causa, no que debas culparte. La enseñanza mira hacia delante: lo que hagas hoy sí está en tu mano, y la devoción puede cambiar el rumbo por completo.

¿Se puede renacer como animal?

Según las escrituras, sí. El alma pasa por muchas formas de vida y la humana es especialmente valiosa, porque es la que permite hacerse preguntas y buscar a Dios.

¿Qué diferencia hay con el budismo?

Comparten ideas como el karma y el renacimiento, pero difieren en lo esencial: el budismo no habla de un alma eterna ni de un Dios personal, y su meta es la extinción del sufrimiento. Para el vaisnavismo existen ambos, y la meta es una relación.